Inicio | Volver

POETAS EN LA RED

SÓLO EN EL SABE ES LIBRE, Y MÁS LIBRE EL QUE MÁS SABE...

Articles

NOTICIAS & NEW

Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

La Iglesia

No voy a presumir de santo precisamente querido lector. No, no se preocupe, no voy a dar lecciones sobre teología ni sobre moral, no soy quien. Es cierto, le diré, que hubo épocas en las que la Iglesia fue antes que nada todo menos Iglesia, le daré la razón. ¿Cuánto hace de eso? Mire, la Iglesia, aun en la época de las persecuciones tiene sus pecados. Evidentemente. Pero escúcheme. Vamos al grano. Imagínese usted a día de hoy un país poderoso. El que quiera. Piense en su cultura, sus costumbres, su ideología, su poder militar, lo que quiera. Ahora váyase al Imperio Romano. Piense en el Imperio. Estamos en Roma con todo su esplendor y su poder. Apenas unos pocos hombres vestidos con simples túnicas, sin dinero, en sandalias, sin medios de comunicación, sin influencias, sin poder, sin cultura, sin formación, sin erudición, entran en Roma. Y lo hacen diciendo que siguen a un tal Jesús de Nazaret, que propugna que sólo hay un Dios verdadero cuyo mandato principal es amaos los unos a los otros como yo os he amado. Y que ese Dios se hace en los últimos. Esos pocos hombres y los que los siguen se juegan el físico. Cavan trincheras espirituales como son las catacumbas, crean símbolos, como el pez, para identificarse, oran a escondidas. Y los matan, lector. Los sacrifican, los enjuician y los ajustician. ¿Cómo? Ya lo sabe. A Pedro lo crucifican boca abajo, a Pablo lo decapitan. Los juicios no son invenciones. En Roma está documentado que estos que decían ser discípulos del tal Jesús, fueron enjuiciados y condenados a la pena capital. No es una ilusión, sino un hecho objetivo. Y estos señores, con sus muertes y su mensaje, cambian la religión del Imperio, sus pilares, su filosofía, su religión, sus costumbres, y cambian para siempre el rumbo de la historia de la humanidad. ¿Duda usted de la existencia de ese tal Jesús de Nazaret? Mire, no hay en toda la historia del cine un personaje histórico sobre el que se hayan rodado más películas que sobre Jesús de Nazaret. No hay persona que haya hecho correr más ríos de tinta que Jesús de Nazaret. Hasta los teólogos no religiosos afirman que es imposible crear de la nada un profeta de tales dimensiones que cree tales quebraderos de cabeza a las mentes más brillantes de cada uno de los siglos, milenios y épocas. No es un mito. La Iglesia ha dado santos, espiritualidad en estado puro, y ha socorrido al que nadie quiere, y lo ha hecho a lo largo de dos mil años de historia. ¿Por qué le cuento todo esto? Porque a pesar de los pesares, de los pecados de la Iglesia y sus persecuciones, nunca ha sido atacada tan depravadamente, de forma tan injusta, metódica y de forma meticulosa como en los tiempos que nos toca vivir. Lo peor de todo es que responde a un plan calculado racionalmente. ¿Para qué? Para implantar una nueva religión laica en la que el Estado se erige como la nueva doctrina, el Derecho positivo a secas. La espiritualidad se marchita para dar paso al ciudadano libre, igual y fraterno. La masonería, arquitecta de este fraude, concibe al hombre igual. Igual no es un miembro raso que un grado treinta y tres de la orden, pero el hombre de puertas a fuera es igual. Sobre los falsos pilares de ese nuevo orden, la Iglesia es la gran enemiga. Hoy más que nunca. ¿Por qué? Porque el hombre no es sino un instrumento en manos de Dios para realizar su voluntad sobre este mundo. Porque el hombre no es sino un aspirante a la vida suprema en comunión con Dios, y este mundo no es sino un tránsito. Porque no hay nada en este mundo que haga sombra a la vida en Dios. Por lo tanto la razón, el poder, la riqueza, la materia, el saber humano son nada frente a ese Dios responsable de lo creado. Que se hace presente en lo que no tiene valor. Y la Iglesia lo recuerda. Dígale a un cretino emérito masón que su saber es banal y que la aspiración del hombre es la nube del no saber. ¿Quiere decir eso que la Iglesia propugna la negación del conocimiento humano? En absoluto, todo lo contrario. Considera que ese saber viene de Dios. Lo que propugna es que ese saber es la insignificancia frente al saber de Dios, que es infinito, y que el hombre conoce lo que Dios quiere. El hombre puede perseguir el éxito, pero la gloria está reservada a quien Dios elige. Sólo somos portadores de su voluntad. El enemigo de la Iglesia a día de hoy, erigió en Dios a la Diosa Razón. Y la razón, crea monstruos. Los griegos ya sabían que la religión es esencial para la sociedad. Pecados de la Iglesia aparte, la filosofía cristiana ha moldeado una cultura de humanismo que ha servido como trampolín para el florecimiento del saber con mayúsculas, del nacimiento de la universidad, y del espacio donde se han dado las mayores cotas de libertad jamás soñadas por la humanidad. El servicio dado hoy y siempre al último ha sido ejemplar y ejemplarizante. La Iglesia lleva siglos siendo apedreada por sus pecados, y nunca elogiada por sus virtudes. Usted me puede decir, -no quiero ser gobernado por los curas-. ¿Y que prefiere, serlo por los masones? Prefiere la nueva religión laica en la que dos personas del mismo sexo críen y eduquen a los niños, en la que se aborte con la misma facilidad con la que uno se opera de apendicitis, en la que se ponga fin a la vida por la simple voluntad, en la que valga todo, y todo valga, en la que no haya límites más allá de la libertad del individuo llevada al ejercicio práctico incluso por encima de la libertad ajena, en la que no se premie el esfuerzo, el trabajo, el estudio. Vaya a las grandes superficies famosas, no puedo decir nombres, sostenidas por la mano de la masonería. Yo lo hago. Busque determinados autores, no los encontrará. Busque determinados temas, verá lo que encuentra, y pregúntese orientado hacia dónde. Vaya al cine y vea esas películas. ¿Eso es libertad? Oposite, lo intentarán adoctrinar. ¿No me cree? El Estado laico está intentando moldear conciencias para fabricar ciudadanos sumisos a la nueva religión. La Inquisición censuraba. Yo tengo el Índice en mi biblioteca de la lista de todos los libros prohibidos, y voy a misa. Rebélese, comience a leer por lo prohibido, no crea en eso de la libertad de costumbres, no crea en la igualdad y en la fraternidad, sea libre. No hay libertad fuera de Dios. La verdadera libertad está en sus manos.

Rubén López