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POETAS EN LA RED

“Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón”. LOUIS PASTEUR

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Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

La creación

Nos dicen que fue un instante, una masa de energía concentrada explota. El eco de dicho momento cuentan que se escucha. Si usted pone unos aparatos por el jardín de su casa y escucha se oye todavía la explosión. ¿No me cree? A unos les dieron el Nobel por eso. Sea cauto y no se encare con la ciencia, créame. Le puede costar caro el asunto. Ha habido tiempos, los hay y los habrá en los que pensar, buscar, conocer y descubrir han sido, como el leer, actos perseguibles, condenables y hasta penados con la muerte. Como creyente no puedo negar que la religión ha jugado un papel en la historia del pensamiento, ora positivo, ora negativo. Hecho no comprensible para los progres, no lo pueden ver, para ellos todo es negativo y sólo hay un culpable, lo llaman La Iglesia. ¿Acaso no era la casta al pelo griega, corrupta? ¿Y la egipcia? Los progres no saben lector que algún Dalai Lama ha muerto en extrañas circunstancias. Verán éstos con buenos ojos los cultos musulmanes, pero no se imagina lo que dirán de la raíz cultural que forja su ser, su cultura, su pensamiento y su manera de vivir, la religión mayoritaria de nuestro país. No la pronuncie en voz alta, se lo advierto. No diga que es usted científico y; además, ya sabe, casi lo pronuncio en un insonoro; -va a misa. Le han contado los que están a favor de los que tiran piedras y arrasarían Israel si pudieran sin dudarlo; ¿de quién hablo? los reconocerá por el pañuelito al cuello; que esos que defienden matan y asesinan hasta a sus propios místicos sufíes. Sin bien es cierto, para retomar el hilo, que el pensamiento ha sufrido el látigo de la religión cuando ésta se ha unido al poder, a la política y a otros intereses, la ciencia hoy se ha erigido en la nueva religión. Tiene su casta de Dioses, dicta sus dogmas de fe, expulsa de clase a quien quiere. ¿Conforme a qué intereses? Le voy a poner un ejemplo lector. Usted se llama Jacques Benveniste, y un buen día publica un artículo en el que expone los resultados de sus experimentos sobre degranulación de basófilos disparada por anticuerpos IgE. Lo que vulgarmente se conoce como la memoria del agua. Lo pusieron de patitas en la calle, querido lector. Tuvo que autofinanciarse sus trabajos posteriores. Lo ve, esto lo hacía la Inquisición. No se lo dirán los medios que seguro ve, los del pensamiento único. Ahora usted se llama Ronald Mallet y es físico de la Universidad de Connecticut, y se pone usted a construir una máquina que utiliza energía luminosa en forma de rayos láser para curvar el tiempo y viajar, agárrese que vienen curvas, en el tiempo. Ha empleado ecuaciones basadas en la relatividad de Einstein, necesita fondos para su proyecto y dice que en menos de un siglo viajaremos en el tiempo. Se los darán, le darán los impuestos de los trabajadores para que este individuo los derroche. ¿Por qué? Porque vivimos malos tiempos. Hay una nueva religión científica que nos invade, desde la Revolución Francesa vamos en caída libre, ¿qué será de nosotros los griegos? Desde aquello que a usted le venden como la libertad, la igualdad y la fraternidad, y se lo cree, estamos inmersos en un vacío sin fondo. Mire usted, en Atapuerca se mataban y se comían los unos a los otros, ¿y hoy? También. -No me lo creo-, puede pensar. Vénga usted a la próxima junta de vecinos, lo invito. Desde el timo francés ahora sólo se puede pensar en lo que se puede pesar, medir y repetir en el laboratorio. Un científico español, de cuyo nombre no quiero acordarme, concluía su ilustre conferencia diciendo –somos el sueño de las proteínas. Llore, llore, emociónese. El auditorio rugía y se caía. Revolcándome por el suelo me retorcía del dolor. El sueño de las proteínas lo será el señor este, no estoy escribiendo por culpa de ninguna proteína, ¿componen música las proteínas? ¿Menos mal que no me he enamorado de ninguna proteína? ¿Hacen poesía? ¿Ríen? ¿Llorar la pérdida de un ser querido es ser el sueño de una proteína? En Grecia el saber era todo, lo científico y lo no científico, el espíritu de búsqueda era absoluto, las proteínas no lo eran todo, menos mal. Este mundo y el otro eran uno. Y de ahí surge la ciencia, la filosofía, la retórica, el teatro, la epopeya, la lírica, todo. Esta ciencia no es aquella, esta es otra cosa. Se ha perdido la humildad, el verdadero ser de la ciencia. Tenemos una casta sacerdotal científica que nos mira por encima del hombro, hermética, inaccesible. Hoy, que cuentan con más medios que nunca, con más admiración y reconocimiento social que antaño, se han erigido en una nueva Inquisición. ¿Y con qué fin? Casi toda la investigación científica en materia de farmacología se destina hoy al bienestar estético. Para que no se quede usted calvo, para que no se le arrugue la piel, para parecer más joven. El presupuesto y los medios para combatir sólo ciertas enfermedades, las políticamente correctas, son importantes y aun así no se han conseguido eliminar como principales causas de mortandad. Si tiene usted una enfermedad neuromuscular degenerativa y termina siendo pentapléjico, no se preocupe, no podrá hablar con nadie. ¿Qué nos dice la física hoy? ¿Qué avance matemático se ha realizado que haya cambiado el mundo y nuestra visión de él en estas últimas décadas? Si separa usted teología y ciencia, dedíquese a otra cosa. Saber y conocimiento van unidos de la mano de algo trascendente. ¿Hay alguien que ponga hoy en día en duda a la ciencia? Si a usted le dicen que le venden un billete para viajar en el tiempo, ¿lo comprará? Cuando los paleontólogos descubren un fósil humano saben y publican en prestigiosas revistas, que vivió hasta los treinta años, hace 4.4 millones de años, se alimentaba principalmente de una dieta basada en cereales, sufrió lesiones en las piernas, seguramente debido a las labores de caza, y por el examen de los dientes y el cráneo determinan que murió a esa edad de una hemorragia interna cerebral debida a una incisión en la cabeza, y a un mal estado de nutrición que le había bajado las defensas naturales, probablemente una anemia. Excelente. Visita al médico de la Seguridad Social y no sabe lo que tiene. Créame lector, hay que ir al paleontólogo y al paleoantropólogo. Esta gente nos dirá con la precisión del diagnóstico del fósil de cuatro millones de años, lo que nos pasa.

¿Necesitamos esta crisis de pensamiento? ¿Necesitamos recuperar al científico? El científico no es sino un trabajador que espera y aguarda incansable en la voluntad de Dios, para que esta se manifieste y la humanidad avance.

“Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón”. LOUIS PASTEUR

“Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?” Albert Einstein.

«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”...» ARTHUR COMPTON

¿Comenzó todo con una explosión?

Rubén López