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Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

Políticamente incorrecto

Mire usted lector, le voy a proponer un simple ejercicio. Visite usted cinco bibliotecas escogidas al azar. Vaya feliz a vela desplegada y busque, cualquier libro sirve, una obra de Marx. Sí, sí, de Marx. De karl Marx. Encontrará sus libros. Cualquier biblioteca pública estará atiborrada de sus libros. Ahora elija usted cien bibliotecas públicas y busque algún libro de Milton Friedman. ¡Ah! No ha encontrado usted ninguno. ¿Quién es Milton Friedman? Premio Nobel de Economía. ¿Y por qué uno de los grandes no tiene ningún libro en los estantes? Porque tiene que estar Marx. Mire lector, el socialismo ha generado en todos los países donde ha germinado una cosa; miseria. Sin defender esto o aquello, objetivamente recabe datos, compare y abra los ojos, miseria. No sólo material, sino degradación moral y no digamos espiritual. No lea Capitalismo y libertad de Milton Friedman, no lo encontrará ni traducido al español. ¿Y qué dice para estar prohibido? Que el capitalismo comete errores y es imperfecto, pero de todos los sistemas habidos es el que ha generado más libertad, más posibilidades para el desarrollo del ser humano, menos pobreza y menos diferencias sociales. Mire usted, el socialismo ha generado países con dos clases, una dirigente que viaja en mercedes negros y otra dirigida. El socialismo es esa nueva religión nacida en nombre del obrero, en cuyo nombre sus clérigos viven en los nuevos Versalles, eso sí sin glamour ninguno, vestidos de caqui con zapatillas de deporte negras, gorra al canto, o decantados en las poltronas del poder demoliendo los viejos valores. Caminaba el otro día por la calle y vi un progre, mercedes blanco, gorra, ya saben, el insulto a la estética. Son molestos hasta para la vista. Mire usted, no tiene problemas el país que habitamos como para convocar reuniones sobre la situación de Gaza y Cisjordania en Palestina. En plan intelectual. Si es usted obrero, no se deje engañar, se lo pido. El socialismo lo etiqueta, lo ningunea, y en su nombre se inventa un cuento para no dormir. Usted lea, que tiene todo el derecho del mundo, piense, que puede hacerlo, y además sabe hacerlo, porque usted no es obrero, se lo llaman, es usted persona. No se deje arrastrar por estos bárbaros. Es usted más inteligente que ellos. Timeo danaos et dona ferentes –temo a los griegos cuando me traen regalos- decía el sacerdote Laocoonte al dejar los griegos el caballo a las puertas de Troya. Cuidado con sus políticas populistas, con su to pal pueblo, con sus ayudas. ¿No me cree? Los Troyanos desoyeron el consejo. La gestión socialista genera paro, pobreza, miseria, se lo repito, y olvídese de eso de la dictadura del proletariado y el gobierno de los de abajo. El socialismo visita el despacho de Emilio Botín, legisla para ahorrarle millones de euros, y su hija jamás visitará el INEM. El socialismo al que manda al INEM es al obrero, al albañil, al encofrador, al mozo de almacén, al de la brigada de obras, al de la industria, al tendero, y a sus hijos. A sus familias les sube los impuestos y los precios. Al obrero lo manda a casa, su familia paga la crisis económica levantando el país con sus impuestos y el hijo del obrero es el que tiene el futuro incierto por delante. El socialismo lleva a sus hijos a los mejores colegios privados, y no sólo de aquí, sino de fuera. Para el resto propugna eso de la educación pública, general y gratuita. El socialismo provoca más corrupción que ningún otro sistema. El amiguismo es el único requisito para ocupar puestos que ni de lejos se habrían alcanzado por méritos. Para el socialismo el fin justifica los medios. Lo que no soportan es a una persona emprendedora, creyente, trabajadora, que genera riqueza, preparada, humilde, austera y rica. Lo llaman burguesía. Siempre preferiré ser gobernado por el Marqués de Tamarón, que por este socialismo que sólo maquina miseria humana. ¿Qué tiene de malo ser burgués? Es insoportable la imitación de lo burgués por la progresía. ¿Y sabe lo peor? Que les hemos cedido todos los terrenos, hemos perdido toda la dimensión social, el espectro necesario para recuperar los valores que devuelvan las cosas a su sitio. El socialismo jamás se responsabiliza de nada. Nunca lo ha hecho. Nunca. Siempre la culpa será ajena. ¿Por qué no puede usted leer en castellano Capitalismo y libertad? ¿Por qué no está en ninguna biblioteca pública?

Rubén López