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Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

Bob Dylan

Si alguien describiese a Dylan como músico se equivocaría. La música inventa a Dylan. La de verdad. Escoge al escritor, al poeta y lo hace músico. La música se transforma y comienza un antes y un después. Bob Dylan es junto a los Beatles el padre de lo que se escuchará décadas después. El folk, gospel, blues, rock and roll, o swing serán la escusa. Bastan una guitarra, un teclado y una armónica para hacer sonar la literatura. Pasarán generaciones pero el “Blowin´ in the Wind” o “The Times They Are a Changin” no lo harán. En no recuerdo que periódico leí las declaraciones de un político nacionalista gallego diciendo que Bob Dylan no era nada en la música, cuando le dieron el Príncipe de Asturias. Casi veintinco millones de visitas tiene el “Knocking on Heaven´s Door” de Guns N Roses versionándolo. El doble de visitas que “Thriller” de Michael Jackson. Los políticos en general y los nacionalistas en particular ¿para qué sirven?

En un país de habla no española, dejé atrás el aeropuerto. Subí al primer autobús que encontré y éste comenzó a rodar. Tenía la impresión de haberme equivocado, de no haber tomado el transporte correcto a mi destino. Lejos de sentirme preocupado, nació en mí un estado de intensa felicidad acompañado de una inconfundible sensación de libertad. Sin apenas dinero, ¿quién ha dicho que no se puede viajar sin él?, con apenas una mochila al hombro, y un libro en el bolsillo, caminaba sin rumbo hacia lo desconocido. Faltaba la música. Me acordé de Dylan. Tampoco llevaba sombrero ni guitarra a la espalda. Comí gracias a los supermercados, tomé café en el Majestic, y todavía recuerdo la ruinosa habitación. En ella leí el libro de cuya protagonista haría amistad a mi regreso. Viajar a lo Bob Dylan es viajar, lo demás es otra cosa. Recorrí aquel país de autobús en autobús, a pie o como pude. “Dadme el rostro de la tierra en torno y ante mí la carretera”, decía Stevenson. Si a eso se le añade letra y se le pone música tenemos a Dylan, el maestro. Viajar a lo Bob Dylan es recorrer a pie o sobre ruedas el libro abierto de la vida, el que se está escribiendo en el aquí y ahora, es mirar el alma de sus protagonistas, robarles la instantánea, retratarlos como en “Piano Man”, y seguir el camino, con lo puesto. Dylan es el espíritu de libertad que todos añoramos, deseamos y anhelamos. Desolado en cualquier habitación, Dylan lloraba el abandono de su mujer, se había llevado a sus hijos con ella. Cuentan que en ese momento un ángel se apareció en su habitación. Gracias Dylan.

Rubén López