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Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

El Islam

Sheykh al-Habib Ali Zain al-´Abidin Al-Jifri describe en una entrevista al Washington Post qué es la Djihad. Según él -La tradición islámica condena sin equívoco todo tipo de agresión hacia civiles inocentes-. –La noción de Djihad en la tradición islámica implica el sentido de reunir todos los medios y las energías que se puedan para alcanzar la realización de la verdad, la voluntad de hacer sacrificios con el único objetivo de hacer el bien, hacer prueba de bondad hacia su prójimo, sin esperar nada a cambio excepto el complacimiento de Dios-. -La expresión más importante de Djihad es el esfuerzo espiritual, Muhahada, contra el ego para alcanzar la plenitud y purificación espiritual-. Los atentados suicidas son por tanto terrorismo, nada tienen que ver con la religión. Los místicos sufíes han sido objeto de asesinatos indiscriminados por parte de fundamentalistas islámicos, y en todas las fuerzas vivas de la sociedad existe la amenaza. Contaba el escritor Mohammed Chukri como guardaba el cuchillo a buen recaudo por si venían. Existen otras formas de Djihad, El Corán dice: “Así pues, no obedezcas a los incrédulos y combátelos con él en una lucha sin cuartel”. (Corán, Surah 25, Versículo 52). El sentido, y puedo estar equivocado, que el Corán pretende dar, es el de significar la Djihad no como una justificación de lucha contra el infiel, entendiendo por éste el practicante de cualquier religión ajena a la islámica, sino como una lucha contra el no creyente, contra el que vive de espaldas a Allāh, a Dios. El terrorismo islámico, es contrario a cualquier conato de espiritualidad. Si sus actores dicen ser creyentes de algún Dios, y matan en su nombre, eso no es fe, no es religión, es otra cosa, es terrorismo. Es terrorismo al servicio del poder terrenal, que no celestial. Es el brazo ejecutor de una política al servicio de intereses creados, cuya punta del iceberg no es otra que el control de las fuentes de energía, el poder político y el petrodólar. El único enemigo a combatir es Occidente. Todo es gratuito en las manos de Dios. El terrorismo islámico no lo es. El bloque comunista, la Liga Árabe, la Venezuela de Chávez, Cuba, Bolivia, Irán, Pakistán y la España de Zapatero conforman la liga del mal. Su objetivo es drenar Occidente, debilitarlo y combatirlo. Occidente entendido en el sentido de los países libres. Frente a la amenaza, nuestro presidente esgrime el aria de la Alianza de las Civilizaciones. ¿Qué pensarían Don Juan de Austria, o los almirantes Andrea Doria, Álvaro Bazán o Agustín Barbarigo si levantaran la cabeza? El terrorismo, al igual que el nacionalismo se combate sin complejos. Mezclar la religión mal entendida de por medio, es un error.

Rubén López