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POETAS EN LA RED

SÓLO EN EL SABE ES LIBRE, Y MÁS LIBRE EL QUE MÁS SABE...

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Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

Tentación

Abrí los ojos y allí estaba, postrado sobre mi lecho, Satanás. Te ofrezco todo cuanto quieras y desees a cambio de tu alma, dijo mientras una esfera luminosa se encendió. No es verdad lo que te han dicho de mí, sólo soy un rebelde que ama la libertad. La esfera comenzó a brillar más aún y los más deliciosos paisajes se abrieron ante mí, todo esto te podré dar. Coches lujosos, hermosas mujeres, dinero, aviones privados, casas palaciegas desfilaban ante mi mirada. Manjares exquisitos, viajes de ensueño, elixires de la eterna juventud, fama y gloria, cuentas de divisas de infinitos ceros, todo lo tenía a mí alrededor. Compón una música, le pedí. Las más exquisitas melodías resonaron para mis oídos. Todo esto te daré. Verdes praderas servían de pasto a esbeltos caballos de pura sangre. Las mansiones rebosaban animales exóticos y oro, mucho oro. Nada tendrás que hacer a partir de ahora, sentenció. Un ejército del más exclusivo servicio se prestó a mis órdenes. ¿Y esto es todo cuanto puedes hacer? Le pregunté. ¡Qué aburrimiento! ¿Es este tu poder? Lo primero, mi alma será siempre de Dios contesté. Por nada del mundo cambiaría viajar a pie, mochila al hombro con un libro por único equipaje. No vendería mi alma, sino por un café en cualquier bar después de una dura jornada. Es demasiado poco precio, que no merece pagar. Si tuviera una casa, por pequeña que fuera, perdería la fe. Mi casa es la montaña y no se puede hipotecar. Prefiero servir a ser servido. En ello hayo mi poder. Las hermosas mujeres son para los hombres sin imaginación dijo Chesterton. Prefiero las que son capaces de amar. Los aviones privados no me gustan, me da miedo volar. No hago ascos a la vejez, se torna sabiduría. El dinero es suficiente si me da para pagar el café e invitar. Prefiero los coches viejos, pequeños, ruidosos e incómodos. Me gusta ver el paisaje pasar lentamente por la ventana. La música me deleita cuando viajo. Compro siempre lo más barato, si es caro me trae mala suerte. No hay paisaje que supere una puesta de sol, una cumbre nevada, una noche estrellada o el mar. Es gratis. No hay riqueza que supere una simple sonrisa, una canción improvisada o el descanso tras un duro día. No hay libertad que supere el sentir una leve brisa sobre el rostro, el caminar sin rumbo o el escribir un verso. No te vendo mi alma, Satanás. No puedes ofrecerme ningún verdadero placer. Ve con tu tentación a otro, le contesté. La esfera se apagó y el diablo desapareció. Me giré y a pierna suelta dormí. No hay sobre la Tierra ningún otro placer que vivir sin ser, tener o poseer, y servir.

Rubén López