Inicio | Volver

POETAS EN LA RED

SÓLO EN EL SABE ES LIBRE, Y MÁS LIBRE EL QUE MÁS SABE...

Articles

NOTICIAS & NEW

Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

Far West

El vaso de whisky estalló sobre la barra sin que la mano de Quincy Wyatt se moviera. La bala certera cerró la puerta del Colorado Saloon. Una frase le vino a la mente al capitán -se necesita más coraje para aguantar el dolor que el miedo-. Ordenó al barman que sirviera otro vaso mientras Wyatt escupía al suelo después de ajustarse el sombrero y Butch Cassidy enfundaba el revólver. El silencio recuperó la calma después de la estampida de la clientela. Sólo quedó el pianista en su lugar, el barman y la señorita Calamity Jane.

-¿Qué pasa Cassidy? Le recuerdo que aun tiene esposa e hija y al menos querrá a su hija-.

- Para personas sin perdón, vivir es un castigo peor que morir-

- Cualquier sitio es bueno para vivir si se está a gusto, ¿no le parece Cassidy? Aquí me encuentro bien-. -Además, no tengo nada que perdonarle, la justicia en este Estado no prescribe-.

- Parecía muerto, ¿verdad? Pues no lo estaba. Aquel disparo sólo me dejó medio muerto. Hubo muertes, hubo destrucción. He matado a muchas personas para llegar aquí, pero aún me queda una más por lo que veo-.

- La venganza nunca es un camino recto. Es como el desierto, en el que es fácil perderse-.

- No busco venganza, sólo he venido a pedir que olvide el asunto-.

- Dicen que los sueños son reales mientras duran. ¿Da valor a la vida?-.

- Quincy, hace mucho tiempo que le conozco, aquel tren lo robé porque tenía que alimentar a mi familia, y lo sabe-.

- No se nada. La mujer es la forma de tortura más perversa que existe para martirizar a un hombre-.

- ¿Pero está casado, no?-.

- De algo hay que morir-. ¿Pero que va a hacer en California si sale de esta? No tiene escapatoria Cassidy. ¿Ve ese cartel de “SE BUSCA”? Ya debería estar ahorcado-.

- Lo primero que haré al llegar allí será comprar una caja de cerveza. Instalarme en el famoso El Monte y aullarle a la luna-.

El disparo primero salió del revólver de Cassidy, pero Qunincey dio en el blanco. La soga todavía cuelga del árbol a la espera del ladrón que descansa en la tumba de Santa Fe. La música siguió sonando durante semanas en el saloon, fue un día de esos cuando llegué a la ciudad, aquello parecía una fiesta. Un tipo con una cicatriz, un auténtico cowboy, me contó lo que había sucedido, la ciudad bebió hasta agotar el último barril.

Rubén López