Inicio | Volver

POETAS EN LA RED

SÓLO EN EL SABE ES LIBRE, Y MÁS LIBRE EL QUE MÁS SABE...

Articles

NOTICIAS & NEW

Diego Pedrosa

RUBÉN LÓPEZ SÁNCHEZ

Desobediencia

Publica el periódico El País una noticia cuyo resumen viene a significar la siguiente frase: “la religión debe quedarse en casa”. ¿Por qué no el socialismo? El diario citado, o Boletín Oficial del Estado, no hace sino recoger la premisa sobre la que se pretende reducir al ámbito de lo privado, que no de lo público, el sentimiento, vivencia y expresión de lo religioso. ¿Es separable lo privado de lo público? Evidentemente no. El materialismo histórico, niega cualquier realidad suprema. No comprende que dicha naturaleza no sólo existe, sino que conforma al hombre en su esencia misma. Es como si a uno le dicen que deje en su casa su capacidad de raciocinio, o que reduzca a éste al ámbito de lo estrictamente familiar. ¿No puedo pensar entonces en mi puesto de trabajo? ¿Cómo voy a separar en cualquier tarea de mi vida cotidiana algo que llevo implícito? La religión debe quedarse en casa. ¿Y qué hace el médico católico que debe, por Ley, practicar un aborto? ¿Y la enfermera católica que lo asiste? ¿Deben dejar la religión en su casa? La Ley Fundamental de Bonn, reconoce como derecho constitucional el derecho a la desobediencia en su artículo 20.4. Se habla del derecho a la objeción de conciencia por parte de ciertos grupos sociales, frente a las leyes inmorales legisladas por el Gobierno. No sería defendible en este caso el derecho a la objeción de conciencia, puesto que su fundamento ético sería la respuesta por parte del individuo ante, en primer lugar, su propia conciencia, frente a la Ley. En este caso se debería regular el derecho de desobediencia, como reconoce la Constitución alemana, ya que estaríamos hablando de la resistencia de ciudadanos contra ciudadanos. De los que intentan imponer una concepción reduccionista del hombre, desde una posición laica, frente a los que consideran que por encima del individuo está un orden de naturaleza superior que rige el destino de las cosas.

Rubén López