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Umbrio por la pena
Elégia a la muerte Ramón Sijé
Nana de la cebolla

 

"Miguel de España, estrella
de tierras arrasadas,
no te olvido, hijo mío!
pero aprendí la vida
con tu muerte:
mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mí
no el llanto,
sino las armas
inexorables!
Espéralas! Espérame!"

Pablo Neruda

 

UMBRIO POR LA PENA

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla
donde yo no me hallo, no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Pena con pena y pena desayuno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos, penas me oponen su corona,
cardos, penas me azuzan sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
circundada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!


ELEGÍA A LA MUERTE DE RAMON SIJÉ

En Orihuela, su pueblo y el mío se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión mas grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedientas de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Y volverás a mi huerto y a mi higuera
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
de almendro de natas te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.


NANAS DE LA CEBOLLA


La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

"Adiós, hermanos, camaradas y amigos
Despedidme del sol y de los trigos"

Biografíal

Hernández Miguel 1910-1942

Poeta dramaturgo y prosista Nacido en Orihuela (Alicante) es uno de los poetas más importantes de la literatura Española contemporánea, tanto por la calidad técnica y estética como por la hondura conmovedora y arrebatada de sus versos. Vida amor y muerte constituye tríptico temático de un itinerario poético indisolublemente a un destino de dolor y de tragedia. "de amapola sin suerte es mi destino" en su actitud de entrega a los demás, al pueblo, dice haber nacido para ser "ruiseñor de las desdichas" "eco de la mala suerte" Hernández para unos epígono de la generación de 27, para otros parte naciente a la generación del36 o puente entre ambas, puede ser considerado escritor autodidacta. De familia humilde, pasa su infancia y su juventud en su tierra natal.

Tras realizar unos estudios precarios, trabaja como pastor al cuidado del rebaño de cabras de su padre, lo que le proporciona un profundo y amoroso conocimiento de la naturaleza. Despierta pronto en él su afición a la lectura - sobre todo, los clásicos del Siglo de Oro. Y su gusto por la poesía bucólica empieza a componer poemas a los 16 años y entre 1929 y 1930 publica sus primeros versos en la prensa local de Orihuela; son poemas de imitación de sus autores preferidos Rubén Darío, Bécquer, Gabriel y Galán,... En 1931 viaja a Madrid, donde estará unos meses, y es presentado al público por el director de la Gaceta Literaria, Jiménez Caballero. En 1933 publica su primer libro de poemas, Perito en Lunas, y al año siguiente el auto sacramentar Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eres. Colabora en la revista. El Gallo, Crisis, fundada y dirigida por su íntimo amigo el escritor Ramón Sijé; en una revista de inspiración católica y de ideales místicos; acordes con la ideología del director, que influye de manera notable en la formación de Miguel y en sus primeras obras. Paulatinamente se irá abriendo una sima ideológica profunda entre los dos escritores que no afectará a su amistad, emotivamente expresada en la famosa Elegía a Ramón Sijé, al morir éste en 1935 a los veintidós años de edad.

Vuelve a Madrid y trabaja en la preparación r redacción de la enciclopedia Los Toros, dirigida por José María de Cossío; se pone en contacto con los mejores poetas de su tiempo (Altolaguirre, Cernuda, Alberti,...( y traba una fuerte amistad con los que serán sus principales maestros, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda.

Publica en la Revista de Occidente y en Caballo verde. En 1936 publica el rayo que no cesa, segundo libro de poemas, en el que se aprecia ya una notable evolución técnica y temática.

Al estallar la guerra civil española, su postura política está ya claramente definida; arrebatado por el "viento del pueblo" se alista en el Quinto Regimiento de Milicias Popular, pasa después a ser Comisario de Cultura del Batallón del Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas, colabora en la revista el Mono azul, Nueva Cultura y Hora de España y lleva su voz y su mensaje de aliento a los soldados republicanos de trinchera en trinchera.

En 1937 se casa y pública los libros de teatro en la Guerra y El Pastor de la muerte y el libro de poemas Viento del Pueblo; realiza un viaje a Rusia de un mes de duración. Al regresar se incorpora de nuevo al frente y viaja por distintos puntos de España.
Al terminar la guerra, a intentar pasar la frontera con Portugal, es detenido por la policía del dictador Salazar y entregado a las autoridades españolas, comenzando un penoso y largo calvario; es internado en varias cárceles, Sevilla, Torrijos, Madrid; es condenado a muerte en un juicio sumario se le conmuta la pena a treinta años, y se le traslada definitivamente a la cárcel de Alicante, donde, maltratado y mal alimentado, adquiere una tuberculosis que acaba con su vida el 28 de marzo de 1942.

La obra poética de Miguel Hernández está fuertemente marcada por la aventura vital, en la que el amor y la muerte son los grandes protagonistas. Un viento de tragedias, la de su propia existencia, sopla sobre la mayor parte de sus poemas. De ahí que dolor, esperanza, rebeldía e independencia sean notas fundamentales en la obra del poeta alicantino.

En su tono vehemente y desgarradamente humano, en su verso fácil y en su expresión densa y concisa se mezclan armónicamente la inspiración popular y técnica más depuradora.

Tan intensamente humana es poesía que la maestría técnica, paulatinamente alcanzada a través de sus años de aprendizaje, queda oscurecida por la fuerza y el calor de su palabra poética. Perito de lunas, 1933, su primer libro, representa la asimilación de las fórmulas neogongorinas. Compuesto por 42 octavas reales, la composición se caracterizan por su técnica barroca, por el empleo de la metáfora deslumbrante y por su hermetismo; el poeta somete la realidad inmediata -el toro, la palmera, el cohete, el labrador, la lavandera, el crimen - a un proceso de transmutación poética. Por estos mismos años 1932-1933 y 1934, escribe un número considerable de poemas incluidos aparte en la ediciones de Obras Completas, todavía dentro de una línea esteticista y gongorina, (poemas religiosos, amorosos, taurinos, de exaltación de la vida natural y aldeana.

Con el rayo que no cesa, 1936, asistimos a la mayoría de edad literalmente hablando de Hernández. Hay una superación de lastre barroco, alcanzada mediante un autoliberación y de autoconocimiento a través de la experiencia amorosa. El libro, compuesto en su mayor parte por sonetos - se suele incluir también los de Imagen de tu huella y El silbo vulnerado se caracteriza por su perfección formal y por el tono doliente y apasionado; en él ya encontramos la autentica voz del poeta. Un vitalismo trágico se desprende de todos estos poemas a través de una rica gama de símbolos principalmente el cuchillo y el toro, expresión poética de su destino doloroso. El amor atormentado ocasiona la pena "el Rayo" que presagia la muerte. La guerra, experiencia nuclear de su vida y de su obra literaria, va a encontrar su expresión lírica en Viento del pueblo 1937; abandona ya el esteticismo anterior, estos poemas son la consecuencia final de la actitud ética y estética del poeta: la poesía es esencia del pueblo y el poeta es intéprete de sentimientos colectivos.

Poesía comprometida, poesía social, en la que alternan los poemas de denuncia contra los opresores, el libro representa ante todo el amor del poeta hacia el pueblo y hacia la tierra, expresando un sentido telúrico en el que ambos, hombre y tierra, se funde.

El hombre acecha 1939 es, temáticamente, una continuación del libro anterior, pero la exaltación torna en dolor, acentuando por la tragedia de una guerra que ya se adivina perdida.
En Cancionero y romancero de ausencia 1958, escrito entre 1938 y 1941, alcanza el verso lírico del poeta su mayor pureza por la concisión de la frase y por la honda conmoción que transmite.

El libro es una suerte de diario íntimo en el que expresa su amor de esposo y padre, el dolor por la separación, la angustia de estar prisionero y el abatimiento por las consecuencias de la guerra, "el odio, la represión, etc.," Sus "últimos poemas" expresan la amargura de su frustración vital, pero, también la esperanza de un corazón inmensurable "Pero hay un rayo de sol en la lucha / que siempre deja la sombra vencida" La producción teatral de Hernández aun siendo significativa e interesante para un mejor conocimiento de su obra literaria, tiene más aciertos líricos que dramáticos.
El auto sacramental Quien te ha visto y quién te ve y sombra de los que eres, trata de reproducir la estructura calderoniana.

Los hijos de la piedra 1935, escrito en prosa, tiene un contenido social y está inspirado en la revolución de los mineros en Asturias en 1934, El labrador de más aire, 1937, se compone de cuatro piezas "La cola, El hombrecito, El refugiado, Los sentados" de carácter propagandístico. Finalmente, El pastor de la muerte, 1938, su último drama, tiene también fines propagandísticos; lleno de elementos autobiográficos, se exalta el heroísmo de los combatientes en la defensa de Madrid. Habría, por último, que hacer mención de sus prosas de juventud y de guerra así como de sus escritos de crítica literaria, por ejemplo, el titulado "residencia en la tierra".