Daniel Rodríguez B.

dulce flor

en el bosque del silencio una voz se escucha
tratando de escapar por no poder su voz ruido hacer, mirando al horizonte se
encontraba tratando de divisar aquella flor que a lo lejos se encontraba,
dulce aroma que ya se percibía en el ambiente de otoño mi alma encontraba en
esa flor la mejor compañía, enamorado de su hermosura ya encantado jamás mi
corazón podrá fijar otro rumbo, dulce flor que a lo lejos diviso con su
aroma de otoño que enamorado me tienes, junto a su hermosura deseo vivir

para siempre.

 

Como un ave

 

Esquivo y temeroso el corazón se siente por no poder como un ave emprender el vuelo, encontraras tu alma al despertar en medio de la nada tratando de sobrevivir al fracasado intento nostálgico de amar, recorrerás grandes praderas de bellos jardines jamás maltratados por esas manos desafiantes del hombre insensato.

 

Horizonte que sueña con vivir siempre, más allá del morir del sol, del vivir de la luna, constante pensar de alcanzar algún día el eterno amor, amor sin fronteras, en el que horizonte sueña con morir sin tristeza.

 

El corazón desea emprender el vuelo como un ave un suscitar desea, el prepulido del amanecer encontrando su nido como el ave lo espera.

 

 

Daniel Rodríguez B