Francisco Baena Calvo

HUELLAS DEL CAMINO.

Este camino sin huellas,
largo en su recorrido
y cansado por sus espinos,
agota el alma de lo humano.
Esta vereda sin adornos,
desierta en sus apariencias
y populosa por sus recodos,
asesina a los más débiles.
Este camino con espejos,
seco en sus escondrijos
y húmedo por sus lágrimas,
destroza a lo más sencillo.
Esta vereda sin brújula,
desconcertada en sus destinos
y lacónica por sus sorpresas,
lleva deseosa hacia lo dentro.