María José Mures

Noche de tontos

 

 

 

Qué tontos fuimos
no amarnos aquella noche
todo estaba diseñado
tu brazo recostado
rozaba el mío
qué tontos fuimos
y qué sinceros.

 

Quiero decir

que no es necesario
entender nada
El sol
daba en las esquinas
de tu alma
mientras llorabas mirándome
o mirarme
te hacía llorar,
no pude coger
tus lágrimas,
pesaban a mares,
olían a océano.

Era grotesca la escena
como un Picasso sin marco.
DECLINABA
     el sol
y los colmillos gemelos
como nuestro amor
ESTABAN ESTRELLADOS.

 

Como la rosa

Confundido en el aire quieto
olvidé todas tus palabras
su débil huella. Lo que fue
se deshizo como una rosa.
José Agustín Goytisolo

La pared que aguantó
tanto nuestro amor,
la que ha soportado
tantas caricias,
la que escondió
tantas lágrimas,
se desnuda hoy
como la rosa.
¡Cuánta tormenta hubo!
¡Cuánto miedo, cuánto!

 

 

 

Desamor

 

 

 

Más fácil sería
que yo te llamara
que pasar el día
a los pies del teléfono
esperé,
uno, dos, siete
pasó un trío de lustros
sonó,
y es el desamor orgullo.

 

 

 

alturas       

  Alturas

 

En la calma tumbada                   
tu azanca me llama
mensaje para una batalla
sin víspera.

 

 

A estas

¿quién caza unicornios?,
besos no fulmíneos
de tu fumante labio
tú que das amores
comodatos
en álveos calmos.

 

 

 

BIOGRAFÍA

María José Mures nace el 4 de Abril de 1970 en Fernán Núñez, Córdoba, España, es la menor de siete hermanos. Es diplomada en Educación Especial por la Universidad de Córdoba y habilitada en Educación Infantil por la UNED. Es Máster en logopedia “Rehabilitación de los trastornos del lenguaje y el habla” por la Universitat Politècnica de Catalunya.
Publicó su primer libro de poemas Antes del Amor, Fernán Núñez, 2001, libro que fue presentado por María Rosal.
Su segundo libro, Zahorí, Valencia, 2004, y prologado por Mª Ángeles González Gudino: “recoge 52 relatos cortos, que fueron escritos a lo largo de más de una década , ya que entre los muchos que se encuentran fechados, nos encontramos algunos de 1992 junto a otros del 2003”. Son relatos llenos de imaginación, en ocasiones se pueden entrever algunas de sus vivencias, en las que predominan el amor puro, repasa también sentimientos tan importantes como la amistad, nostalgia, naturaleza y la mezcla de la cultura árabe y cristiana en Andalucía.
El tercer libro de poesía erótica, Cambalache, editado por Torremozas, Madrid, 2005, fue prologado por Aimée G. Bolaños.
Está incluida en la Antología de poetas de Fernán Núñez, 2006. Además próximamente aparecerá en la antología de poesía homoerótica de la Revista Alforja de Méjico de Odette Alonso.
Ha colaborado en el libro Romances y Canciones de Amor II, edición patrocinada por la Diputación Provincial de Ciudad Real, 2006.
En el 2002 gana el segundo Premio de Poesía en Alfafar, Valencia. Ya desde pequeña cuando cursa sus estudios de bachillerato también logra el primer premio de poesía en el instituto en donde estudiaba.
Fue directora adjunta de la Revista de Feria de su localidad durante dos años y después formó parte del grupo de redacción. Su producción poética y narrativa aparecen en revistas como Alhucema, Caños Dorados… y otras con soporte digital.
Su primer recital de poesía tuvo lugar en su Ayuntamiento, con motivo de las I Jornadas de la Mujer Trabajadora en Fernán Núñez, Marzo de 1996. Ha participado en diversos actos poéticos tanto en Córdoba, Valencia o Ciudad Real.

Se siente atraída desde pequeña por las letras, escribe su primer poema La niña enamorada con doce años y desde entonces no ha dejado de describir. La adolescencia, el amor, sus lecturas de Bécquer, todo se mezcló y de allí salió el poema. Se considera menos tímida que antes y está convencida que por eso empezó a escribir, porque no hablaba lo que sentía.
Ella piensa que de la misma manera que el fotógrafo capta una imagen y la congela para siempre en esa pequeña película, ella hace lo mismo, pero su película es un papel, ¿cómo no ponerle palabras a situaciones que le transmiten sentimientos? La ventaja de escribir es que puede hacer un collage de emociones, escribe lo que siente, lo que se imagina y gustaría, lo que nunca vendrá, lo que va encontrando y perdiendo, en definitiva, todo aquello que del exterior se incrusta en ella. Lo puede cambiar de género y de número, lo puede poner en activa para resaltar al sujeto o en pasiva, recorta esta emoción y la pega allí en aquel atardecer, o para este paisaje inventa una ternura y hace una composición de afectos, y en realidad así escribe. Sólo necesita sentir que le hablen de emociones: amor, odio, celos, rabia, un abrazo, una mirada, un olor, un gesto como el que se marchen todos y solo se quede la persona que más le importa…