Pedro Enrique

Mi corazón ha sagrado mucho,
de tanto sufrir pensando en ti.
Mi alma hoy quiere volar,
no quiere estar más encerrado en la cárcel de tus ojos.

Sólo tengo una compañera,
y se llama soledad.
Sólo tengo una gran pena,
y se llama tristeza.

Dulce destino el mío... 
morir por tí de amor; 
perder en una mirada tuya... 
el corazón.

Mirando ya por la noche 
la luz de las estrellas, 
me parece que brilla ella 
y que su susurro se oye...
 
Creo que es la que más destella 
de entre las del horizonte, 
es la más bonita,
entre las que se encuentran en el horizonte.

Un día me visitó,
aquel que un día fui,
y me dijo,
que la tristeza no es el fin.

"Cuando se ama a alguien,
se está necesariamente,
en contra de la muerte"

 

En medio de mi pradera,
de oscuridad,
una luz,
vino a devolverme a la realidad.

Estaba aturdido,
porque mi corazón no paraba de sangrar.
Esa luz,
curó mis heridas y me hizo caminar.

Yo vivía en soledad,
la luz me vino a acompañar.
Yo vivía sin amar,
esta pequeña y preciosa luz vino,
a enseñarme a amar.

Al fín mi vida recuperé,
siempre se lo agradeceré.
Siempre la amaré.

Sobre el mar,
mis sueños se harán realidad.

En mis momentos de desolación,
ella vino y me acompañó.
En mis momentos de tristeza,
ella vino y me alegró.

Al fin mi vida recuperé,
siempre se lo agradeceré.
Siempre la amaré.

Sobre el mar,
espero que sus sueños se hagan realidad.

 

Y la 2ª

En la esfera de tus ojos
una cárcel me soñé; 
en el color de tus labios, 
unos besos de miel.
 
En el oro de tu pelo 
un ídolo fabriqué; 
en tu silencio, el amor, 
que nunca podré tener.

Mis versos repiten una y otra vez 
que es más de lo que resisto; 
que me siento impotente 
al ver tan fuertemente 
mi corazón a tí rendido.

Tú sentías lo que yo 
y hasta hoy no lo he sabido; 
¡qué terrible es el amor, 
que siempre hace al corazón 
coger el peor camino!

A veces, teniéndote entre mis brazos, 
quisiera decirte que te quiero, 
mas las palabras se ahogan 
entre ellas, sin yo quererlo.
 
Te miro, y creo ver en tus ojos 
algo que me anima y me pide 
aquello que quisiera decirte, 
mas nunca encuentro el modo.
 
A veces, y es con frecuencia, 
desatas en mí deseos sin igual, 
mas yo no sé si darles rienda suelta 
o como hago, disimular...

Cuando más solo me siento 
es al caer sobre el día, la noche; 
cuando la suavidad de la sábana 
me abraza con su roce 
y hace sentirme como en un sueño.
 
Sólo entonces despierto 
al mundo en que vivo, 
y me doy cuenta de cómo imagino 
en cada toque, un abrazo; 
en cada mirada, un guiño; 
un beso en cada labio.
 
El ciego que quiere ver el sol 
al final logra verlo en su alma; 
logra verlo en su corazón.

Veo abrazos, guiños y besos, 
pero sólo como el ciego 
que el sol no puede ver; 
cuando es tan grande el sentimiento, 
sin ser verdad, lo llegas a tener.

Hacía ya mucho tiempo 
que no encontraba nada 
inspiración de mis versos, 
y despertaste mi alma.
 
Yo fuí claro, y tu silencio 
habló por mil palabras 
vanas, llevadas por el viento...
 
Yo sabía que acababa 
todo en el mismo comienzo, 
pero eso no importaba: 
no debe callarse un sentimiento.

Ví una lágrima caer  
de tus ojos, con dolor, 
y en el fondo de mi alma 
se unió a las que quedaban 
escondidas en mi corazón.
 
Por primera vez en mucho tiempo 
me siento en verdad enamorado, 
y sólo ahora veo, mirando atrás, 
cuántas veces me he engañado 
a mí mismo, en el deseo 
de sentirme amado por los demás.
 
En mucho tiempo de errores 
y falsos sentimientos, 
dolor y desespero 
en días grises y eternos 
que nunca podría olvidar.
 
Me siento en verdad enamorado; 
enamorado de tí 
y lo que tú representas: 
la luz en la oscuridad, 
la mano que se extiende 
para salvar a quien se hunde 
en sus propios sentimientos 
cuando empieza a ser muy tarde.
 
Y sólo ahora veo, mirando atrás, 
que perdí las esperanzas 
y no creí que fuera verdad 
que alguien como tú 
quisiera hacerse realidad 
desde mis más íntimos sueños.
 
Cuántas veces me he engañado 
a mí mismo, en el deseo 
de ser feliz por la necesidad 
de serlo que siento... 
sentirme amado por los demás 
como una enfermedad 
que sólo sufro si no te tengo; 
que sólo tú puedes curar.
 
Por primera vez en mucho tiempo 
me siento en verdad enamorado, 
y sólo ahora veo, mirando atrás, 
cuántas veces me he engañado 
a mí mismo, en el deseo 
de sentirme amado por los demás. 

 

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